TODO importa



El error más grave que he cometido (y seguramente siga cometiendo) en los guiones que escribo es dejar de lado aspectos que considero menores.

Un ejemplo: en mis dos primeros guiones de largo escribí algunas escenas de relleno.

La razón es que necesitaba que transcurriera un lapso de tiempo entre dos escenas importantes.

¿Qué hice? Incrustar una escena anodina.

“¿Qué más da? Es solo un minuto y medio. Tampoco hay que hacer un drama por esto”.

Me habré vuelto intransigente, pero cada día estoy más convencido de que TODO IMPORTA.

Observen esta escena (lo lamento, no he encontrado mejor calidad) y SIGAN con la vista al empleado del ferrocarril que acompaña a Margaret Rutherford.

¿Lo han visto?

Voy a ir desmenuzando cada uno de los actos del empleado del ferrocarril.

Al principio de la escena, vemos cómo el empleado de ferrocarril acompaña a Miss Marple y le explica hacia dónde tienen que dirigirse.

Luego, justo cuando están a la altura del andén correspondiente, el empleado le da un pequeño golpe en el hombro para reconducirla.

En el control de acceso, saluda con una brevísima frase al guarda.

Una vez en el andén, el empleado gesticula con su mano libre indicándole dónde queda su vagón.

Más tarde, mientras recorren el vagón, el empleado lanza miradas fugaces a las ventanillas para comprobar la ocupación de los asientos.

También, cuando Miss Marple le hace un comentario, el empleado se lleva la mano a la gorra expresando un “de acuerdo, como usted diga”. Pero nos damos cuenta de que es un gesto cansino y repetitivo. Casi un tic. Porque el empleado lleva MUCHO tiempo tratando con viajeros.

Finalmente, y una vez ha colocado el equipaje, el empleado se da la vuelta para marcharse, pero JUSTO en ese momento, NO ANTES, NI DESPUÉS, escucha como Miss Marple le dice que espere (o algo similar) y le entrega la propina, la cual recoge, al igual que antes, con un gesto mil veces repetido a lo largo de toda su vida laboral.

Pues bien, si un actor que sólo tiene un brevísimo papel, sin diálogo, y de menos de un minuto, es capaz de tomarse todas esas molestias para hacernos creer que es un empleado de ferrocarril que lleva trabajando allí toda su vida, entonces yo, como guionista, no voy a ser menos.

En resumen, y por si no ha quedado claro: hay que CUIDAR LOS DETALLES.

No sean vagos.

Un modo de evitar la vaguería es el aprendizaje continuo, por lo que les recomiendo que

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Nota: Lo sé, Paco se ha mudado a otro blog, pero muchas de las entradas de este blog antiguo son MUY recomendables.

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(Despectivo, sobrado) “¿Acotaciones? Bah, no las necesito.”


Mi primer guión estaba PLAGADO de acotaciones.

Lo cual quería decir que caracteres, escenas y diálogos eran bastante infantiles.

Tengo una lista de varias comprobaciones que ejecuto como si fuera un robot, según avanzo en el borrador de un guión.

Una de ellas es revisar las acotaciones.

Las razones para ello son obvias: el diálogo YA debe indicar el tono, los actores profesionales SABEN MÁS que tú en lo concerniente a los diálogos, los paréntesis ENTORPECEN la lectura…

En mi caso, y supongo que en el de la mayoría, la razón principal de eliminar acotaciones es que me ayuda a PENSAR y ELABORAR mucho mejor la escena y el carácter de los personajes.

También, y supongo que esto quizás entra en el ámbito de lo enfermizo, cuando leo guiones tengo la vista puesta en los MALDITOS PARÉNTESIS.

Hasta ahora, la estadística me ha confirmado que los mejores guiones que he leído carecen prácticamente de acotaciones, y si las hay, están sobradamente justificadas.

Un ejemplo: “American Beauty”.

En la imagen siguiente se muestra una escena de diálogo entre el Coronel y Ricky.

Como pueden comprobar, NO HAY ACOTACIONES, pero ello no impide que comprendamos sin dificultad CÓMO SON los personajes, qué RELACIÓN hay entre ellos, e incluso qué están PENSANDO, antes de que pronuncien siquiera una palabra.

El truco de Alan Ball está en PREPARAR el diálogo. Por ejemplo, indicando los estados de ánimo con frases escuetas, pero descriptivas.

Claro que esto es la teoría, porque en la PRÁCTICA.

En todo caso, y sin que venga a cuento, siempre conviene analizar las películas (y sus guiones) desde el mayor número de puntos de vista posible, por lo que les recomiendo que,

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ME ABURRO


Seguramente conocerán aquella frase sobre que hay dos tipos de películas, las buenas y aquellas que, transcurridas dos horas de metraje, miras el reloj y te das cuenta de que tan sólo han pasado diez minutos.

También, estarán de acuerdo conmigo en que no existe un criterio sencillo y unánime para indicar si un guión es bueno, excelente, o una maravilla.

Sin embargo, sí que existe un criterio UNIVERSAL para identificar lo contrario: si un guión ABURRE, es un MAL GUIÓN.

No se trata de que haya que escribir guiones divertidos, con humor y con gags por aquí y por allá.

Lo contrario de ABURRIR no es DIVERTIR.

Lo contrario de ABURRIR es ENTRETENER.

ENTRETENER en el sentido de MANTENER o, como muy bien señala el diccionario de la RAE, en el sentido de “distraer a alguien IMPIDIÉNDOLE hacer algo”.

En otras palabras: NO PODER apartar la vista de la pantalla. NO PODER dejar de prestar atención a la historia que se nos cuenta.

Y así, “El Expreso de Medianoche” es una película ENTRETENIDA.

Leer esto es ABURRIDO: “Es la historia de unos padres que maltrataban a su hijo”.

Leer esto es ENTRETENIDO: “Papá Pegaba Por Puro Placer / Mamá Mordisqueaba Mis Manos”.

El objetivo del guionista NO ES CONTAR UNA HISTORIA.

TODO el mundo cuenta historias.

El objetivo del guionista es CONTAR UNA HISTORIA DE FORMA ENTRETENIDA.

Creo que un error muy común entre la gente que empieza es que PIERDEN EL TIEMPO buscando “LA HISTORIA”.

Échenle un veo a las obras maestras del séptimo arte.

¿De veras son obras maestras porque cuentan una HISTORIA GRANDIOSA O JAMÁS VISTA?

En absoluto.

Son obras maestras porque ENTRETIENEN. Porque están contadas de tal forma que nos IMPIDEN PENSAR EN OTRA COSA.

Es la forma de contar la que consigue que se nos queden GRABADAS en la mente escenas e imágenes. No las imágenes en sí.

Así que ya lo saben: la máxima no es “MAKE THEM LAUGH”, sino “DON’T BORE THEM”.

En otro orden de cosas, si desean profundizar sobre asuntos guionísticos y cómo entretener a los espectadores, entonces

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ANAGNÓRISIS

Hace ya DOS MIL CUATROCIENTOS AÑOS que Aristóteles expuso este recurso narrativo en su Poética.

Han leído bien: siglo IV a.C.

¿Quién soy? ¿Quién eres? ¿Qué significa EN REALIDAD todo esto?

Son las preguntas que tienen respuesta en un momento determinado de la historia y que dan lugar a que ésta adquiera un nuevo significado, mucho más profundo.

Grandes series y películas cuentan con la anagnórisis como uno de sus pilares estructurales.

“Vertigo”, “Unbreakable”, “Carnivale”, “The Truman Show”, “The Six Sense”, “Chinatown”, “Breaking Bad”…

Se harán cargo de que la lista es INTERMINABLE.

PERO CUIDADO.

Seguramente entre sus conocidos haya quien cuente chistes cuyo final es obvio o fácil de deducir.

O bien, está el típico abuelo cebolleta con sus historietas mil veces repetidas.

Estas personas suelen ser etiquetadas como pesadas, cansinas, aburridas o infantiles.

Lo mismo opinará el público de las películas cuyas anagnórisis estén basadas en clichés previsibles o presentados de forma fría y poco original.

¿Recuerdan una serie de TV llamada “Héroes”? ¿Y otra llamada “Flash Forward”? ¿Qué les pareció el final de “Lost”?

Todas ellas comparten el haber FALLADO en el empleo de este recurso.

La anagnórisis es un cuádruple salto mortal sin red.

El más mínimo error y ¡BANG! tu guión pasa de la azotea al sótano quince.

Por lo que conviene practicar, y mucho, para dominar este recurso si no se quiere terminar escribiendo guiones RIDÍCULOS.

En fin. Les dejo con una escena de “The Third Man” para que entren en materia.

En ella, el tremendamente eficaz e inteligente Calloway fuerza a Holly Martins a reconsiderar su decisión, DESCUBRIÉNDOLE (anagnórisis), tanto a él como a nosotros, la REALIDAD de las consecuencias de los actos de Harry Lime.

Nota: vayan al minuto 12:50

Por cierto, háganme caso: si quieren conocer más recursos y técnicas guionísticas, entonces les recomiendo que

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La Papelera



Este post va a ser muy breve.

Papelera: f. Recipiente para echar los papeles inútiles y otros desperdicios.

Quia. En realidad la papelera es el recipiente gracias al cual uno aprende a deshacerse de su EGO.

A buen entendedor.

En cualquier caso, si lo que buscan es brevedad y concisión entonces,

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De espaldas al espectador



Sí, lo sé. He escogido el título de manera malintencionada.

A lo que iba. Seguro que han notado que existen magníficas presentaciones de personajes en las cuales éste se encuentra de espaldas a la cámara.

O bien, se nos presenta al personaje a través de alguno de sus componentes: unos zapatos, las manos, el pendiente de la oreja, un anillo.

Todo ello desencadena una actividad frenética en nuestro cerebro.

Y es que lo DESCONOCIDO activa la imaginación. Siempre es más INTERESANTE una película donde el espectador tenga que poner algo de su parte.

Los buenos filmes son aquellos que consiguen INVOLUCRAR al espectador en la historia. La frase “me gusta” / “no me gusta” es tan sólo un reflejo de cuánta implicación ha habido en el ánimo de tal o cual persona.

Imaginar, tratar de anticiparse, buscar soluciones a los conflictos son actividades CREATIVAS que el público lleva a cabo mientras contempla la película.

No explicar lo que se ve y dejar un resquicio a la imaginación es un modo de conseguirlo.

No lo olviden.

NO se trata de contar una HISTORIA.

Se trata de contar una HISTORIA a la GENTE.

Pero si quieren conocer opiniones más fundadas y serias sobre mécanicas del guión de cine (y televisión), entonces

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Proceso de escritura



O mejor dicho, MI proceso de escritura.

Más o menos es algo parecido a esto:

FASE#1

1. Pienso un TEMA

2. Pienso CÓMO expresar dicho tema con PERSONAJES y ACCIONES que constituyan una HISTORIA.

3. Le doy vueltas y vueltas hasta tener una SINOPSIS breve, del tipo de las que leemos en la cartelera.

4. Vuelvo a darle vueltas y vueltas hasta construir la ESTRUCTURA COMPLETA de la historia, incluyendo el FINAL.

En realidad los pasos 1 a 4 no son consecutivos, sino que más bien forman un ciclo.

El paso 4. es algo parecido a un tratamiento, o a una sinopsis extensa.

FASE#2

5. A partir de lo obtenido en la fase anterior, escribo ya directamente las ESCENAS en TARJETAS.

6. Cuando tengo TODAS las escenas con su correspondiente tarjeta, VISUALIZO la película completa.

Igual que antes, los pasos 5 y 6 forman un ciclo.

Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que se vea afectada la SINOPSIS.

Una vez que tengo TODA la película en la cabeza, y SOLO ENTONCES, paso a la siguiente fase.

FASE#3

7. Para cada tarjeta escribo la escena correspondiente.

No trato de que las escenas y la escritura sean perfectas. Si me atasco, dejo una nota y continúo escribiendo como si hubiese resuelto el atasco.

Si una escena es muy difícil de escribir, no la escribo, pero SIGO con la siguiente.

Es decir, escribo de PRINCIPIO A FIN.

Al final, obtengo un borrador del 80% del guión.

FASE#4

8. Repaso el borrador, tratando de solucionar los atascos y las escenas difíciles.

Para ello, me apunto en un bloc de notas cuáles son los problemas, y trato de resolverlos en ambientes distintos de los que suelo escribir.

Por eso siempre llevo encima un bloc de notas, al que llamo “mi Palm”.

FASE#5

9. Reescribo y rescribo hasta que me doy por satisfecho.

En esta fase, siempre imprimo el guión en papel. Resaltan más los fallos.

Y tras la teoría, algo plúmbea, vamos con un ejemplo.

Aquí tienen las “tarjetas” del primer acto del guión que estoy reescribiendo (“Cognos”).

Como podrán comprobar, en las tarjetas solo anoto la escena, los personajes, y unas pocas palabras claves que me sirvan para recordar qué es lo que ocurre en la escena.

COGNOS – TARJETAS

Y aquí tienen el resultado de pasar dichas tarjetas a escenas escritas.

Es un borrador intermedio, no el definitivo, para que pueda apreciarse mejor el proceso de escritura.

COGNOS – ACTO I

Pero si están interesados en el mundo del guión, pueden (y deben) navegar por internet y leer blogs de guionistas. Y así, por ejemplo, les recomiendo que

“No lean mi blog, lean el blog ASÍ (NO) SE HIZO“.

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