Hikaru dorodango

Como norma universal y galáctica, todos los guiones siempre son reescritos antes de llegar a su versión definitiva.

Escribir es apasionante cuando escribes lo que TÚ deseas.

Reescribir es apasionante cuando TÚ corriges las imperfecciones que TÚ observas.

Pero por fortudesgranacia existen dos tipos de reescritura: la propia y la ajena.

Sobre la reescritura “ajena”, ha escrito David Muñoz en Bloguionistas en respuesta a cuánto queda del guión original en el filme.

Revisando un poco la blogosfera guionística, parece que todos los guionistas echan pestes, en mayor o menor grado, sobre este proceso de reescritura ajena.

Así que cuando estén aún a solas con su guión, y se sientan cansados para revisarlo, y lo único que desean es darle carpetazo y enviarlo a una productora, a un concurso, o a sus amistades del gremio, piensen en los Hikaru dorodango.

Verán cómo al reescribirlo, su guión pasará de bonita bola de barro a preciosa esfera pulida.

Luego, si tienen suerte, su guión sufrirá varias reescrituras ajenas y el resultado será…

“No lean mi blog, lean el blog

Bloguionistas“.

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Acerca de samueldalva

Nebar defiqueit mor danguot iuit
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